
La Contraloría de Bogotá evidenció irregularidades en los contratos de obra de los hospitales Meissen, Tintal y Centro Oriente, dentro del escándalo del carrusel de la salud.
En el caso del Hospital el Tintal y Meissen se detectó que la Secretaría de Salud del Distrito sabía los atrasos en la ejecución de las obras.
Entre los hallazgos detectados por la Contraloría se encontró que la Constructora Arkgo, Obras y Diseños que integran el Consorcio Megaconstrucciones Hospitalarias, encargado de la construcción del Hospital el Tintal, son las mismas firmas que integran el consorcio Hospital Meissen, encargo de construir el mismo hospital.
Llama la atención que Obras y Diseños, que hacen parte de los consorcios que tiene a cargo la construcción de Tintal y Meissen también hace parte del consorcio que construyó el Hospital de Centro Oriente. Igualmente se encontró que el representante legal, tanto del consorcio Hospital Meissen y consorcio Megaconstrucciones Hospitalarias (Tintal) es Ricardo Godoy Arteaga.
Respecto a los contratos de interventoría, para vigilar los contratos de la obra de los tres hospitales, la Contraloría de Bogotá detectó que la representante legal del consorcio de la interventoría Hospital Meissen, Nidia Esperanza Garzón Morales, es la misma del consorcio de interventoría del Hospital Centro Oriente.
En este sentido, para el ente de control es claro que las mismas firmas contratistas fueron las ejecutoras de los proyectos y a su vez las mismas firmas interventoras vigilaron la ejecución de esos contratos. Así mismo, es significativo que en los tres proyectos nunca se cumplieron con los plazos pactados de ejecución.
Esto evidencia que el caso del Hospital Tintal, luego de 29 meses iniciada la obra, a la fecha no se ha concluido, el contrato fue suscrito por la Secretaría de Salud el 29 de diciembre de 2008 por valor de $19.463.949.004 con plazo inicial de 12 meses. A la fecha queda pendiente un 17% de ejecución.
De igual forma, ocurrió con el Hospital de Meissen, que luego de cinco años sus obras aún no terminan. El contrato fue suscrito en 2007 por 40.351 millones de pesos y la Contraloría determinó que hubo adiciones entre otras irregularidades, por lo cual se inicio un juicio de responsabilidad fiscal por más de 5.000 millones de pesos.
“La Contraloría de Bogotá encuentra que la misma Secretaría de Salud siempre conoció de los atraso y no ejerció los mecanismos contractuales para conminar a los contratistas al cumplimiento de los plazos pactados”, puntualizó el contralor de Bogotá, Mario Solano Calderón.
Para el ente de control, es evidente que en los tres contratos faltó planeación. En el caso del Hospital Tintal, el contrato de interventoría solo se adjudicó siete meses después de contratada la obra. Igualmente, “en ninguno de los casos se cumplió con el objeto final del contrato que era satisfacer las necesidades de la ciudadanía con la prestación de los servicios hospitalarios”.
Tomado de: ElEspectador.com






